Existen lugares con los que un día nos topamos, que aparentemente parecen uno más de los múltiples escenarios en los que se desarrolla nuestra compleja vida, y en ello radica nuestra concepción primigenia. Quizá porque en la mayoría de los casos sucede de ese modo.
Pero existen enclaves, ciudades, calles, paseos, plazas, playas, barrios, que se sitúan un eslavón por encima y, muchas veces por mero azar, adquieren una relevancia especial, y marcan toda nuestra existencia, proyectando reminiscencias del pasado en el presente, transportándonos años atrás, otorgándonos sensaciones y sentimientos ya pretéritos, pero nunca olvidados del todo, jamás desterrados.
Aquella ciudad marcó el comienzo de una nueva etapa en mi vida, aunque no asimilé tal circunstancia, como siempre suele ocurrir, hasta que el futuro me ofreció un enfoque retrospectivo, vacuo de sensaciones, y centrado sólo en los hechos, que al fin y al cabo son los que encierran la mayor potencia y conforman la realidad de nuestro existir.
Al progresar entre sus calles más céntricas ya no percibiré tan sólo la sensación de estar caminando sobre piedras plenas de historia, o disfrutando de aromas procedentes de un pasado no tan lejano, u observando edificios que gozaron de esplendor en otras épocas. Me veré también sumergido en uno de esos pozos llenos de recuerdos, de mi propia Historia que cada día se escribe, y que de vez en cuando es conveniente releer y repasar, porque de todo se aprende, y de la experiencia pasada brota la base que enriquece nuestro comportamiento más posterior.
Melancolía al dejar atrás cada esquina en soledad, al rememorar otros tiempos en los que me sentía quizá más vivo, pero cierto positivismo, quizá esperanza, subyace al saber que si un día fui algo cercano a un ser feliz, nada impide que cualquier día vuelva a sonreír como un día aprendí a hacer.
Porque desterrar el pasado es destruir una parte de nosotros mismos, y dicen que lo pasado nunca llega a perecer, trataré de pensar que es posible revivir de nuevo aquellas magníficas tardes (y noches), y seguiré viajando en el tiempo, mirando atrás, cada vez que pasee por el centro de esta vetusta ciudad.

...Seguiré viajando en el tiempo, mirando atrás, cada vez que pasee por el centro de esta vetusta ciudad
Rober escucha “Far away” de Nickelback